Los básicos de tu despensa

Bollería: es conveniente tener algún tipo de galletas o pastas dulces para los desayunos y meriendas. Los bollos frescos, a menos que estén bien envasados, se ponen duros.

Carnes, aves: es preferible comprarlos periódicamente pues su conservación es difícil, a menos que se disponga de un gran congelador

Cereales: harina para repostería o para cocinar o amasar. Pastas variadas (macarrones, espaguetis, coditos etc.). Arroz , varios paquetes, es muy versátil, cereales de desayuno si hay en casa niños, es muy adecuado. Pan rallado, pan de molde.

Embutidos: es conveniente disponer de algún embutido, como chorizo, jamón, salchichón, etc. siempre saca de un apuro de una merienda o una cena informal. Se conservan bastante bien.

Especias: Ajo, azafrán, pimentón, cominos, pimienta negra, pimienta blanca, nuez moscada, clavo, picante, orégano, perejil, tomillo, romero, eneldo, salvia, canela en rama y en polvo, jengibre, colorante y esencias de diferentes aromas, tienen que estar presentes en cualquier despensa que se precie.

Frutas: las frutas elementos esenciales en la alimentación, deben ser compradas en su temporada. Nunca deben faltar estos regalos de la naturaleza.

Frutos secos: unas pasas, piñones o ciruelas nunca molestan en la despensa y resultan a veces útiles.

Grasas y aceites: tener siempre en reserva varios litros de aceite de oliva y aceite vegetal. Es conveniente tener además margarina vegetal o mantequilla aunque esta con el tiempo se enrancia. La manteca de cerdo aguanta mucho y se emplea tanto en guisos, como asados o repostería.

Huevos: siempre hay que tener éste alimento tan versátil, aunque haya que sustituirlo a menudo.

Lácteos: la leche es imprescindible si en casa existen niños o personas mayores. Se emplea en multitud de recetas y es un alimento muy completo. Tanto para repostería, cremas, desayunos, meriendas. La nata servirá siempre, tanto para las comidas como para los postres.

Legumbres: lentejas, garbanzos, judías son alimentos muy proteínicos y se conservan muy bien. Siempre solucionan un plato consistente o una ensalada fría.

Licores y vinos: aquellas personas que disfruten de una copita de vez en cuando, les es imprescindible tener un pequeño bar y una bodega bien seleccionada.

Mariscos y crustáceos: en la despensa no es aconsejable tener estos productos a menos que estén envasados. Es preferible comerlos frescos.

Pescados: ocurre lo mismo que con los mariscos, aunque tener bacalao salado o latas de sardinas, atún, bonito y otro tipo de conservas del mar, resultan muy versátiles y acomodaticias.

Quesos: tener quesos que aguanten el paso del tiempo es siempre una seguridad, en el momento de un aperitivo o una cena. También sirven para hacer pizzas y pasta.

Verduras: patatas, por su poder alimenticio y su versatilidad, son la base de multitud de platos y se pueden preparar de mil formas. Cebolla, es una de las verduras base de cualquier cocina así como la zanahoria. El limón en la cultura mediterránea es imprescindible, las demás verduras al ser de temporada, es mejor comprarlas en su momento más idóneo.

Yogures: por su capacidad de recuperar la flora intestinal son muy convenientes y es un alimento muy bueno para todos.

Varios: Azúcar, miel, puré de patatas, café, infusiones, chocolate, sal, vinagre, aceitunas.

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