La conserva casera

 

Uno de los métodos más importante en la historia de la conservación es el envasado hermético de los alimentos. Fue inventado por Nicolás Appert  que experimentó durante años hasta descubrir dicha técnica envasando los alimentos en botellas de cristal de cuello alto, cerradas previamente con un tapón de corcho sellado con cera. Estas botellas eran luego introducidas en agua hirviendo a más de 80ºC, provocando así la esterilización del producto y el cierre hermético del tapón.  

Napoleón convocó un concurso prometiendo un premio en metálico,  con el fin de encontrar un método para conservar los alimentos durante mucho tiempo y así disponer de víveres para su ejército, fue entonces cuando Nicolás Appert  presentó su invento y ganó el premio prometido por Napoleón. 

A pesar de este importante descubrimiento, Appert no supo dar una explicación científica, fue Pasteur quien años más tarde atribuyó a los microorganismos la razón de la alteración de los alimentos y demostró que el calor mataba a las bacterias.

Aunque en la actualidad encontramos en los comercios cualquier tipo de conserva, es una muy buena opción elaborarlas de forma artesanal, ya que de esta forma evitamos aditivos y conservantes.

Si optamos por elaborar nuestra propia conserva, es muy importante tomar una serie de precauciones:

Lavarse las manos concienzudamente y tantas veces como sea necesario a lo largo del proceso.

Limpiar siempre bien todas las superficies y los utensilios de trabajo.

Los alimentos que deseemos conservar deben estar frescos y en buen estado.

El Recipiente ideal para la conserva es el tarro de cristal, asegurándonos siempre que las tapas estén en buen estado, sin oxido ni golpes. Antes de usar los recipientes, tanto tarros como tapas, debemos esterilizarlos hirviéndolos durante 15 minutos y escurriéndolos bien, teniendo cuidado de no tocar el interior. 

Es aconsejable no llenarlos del todo para que el alimento pueda expandirse durante la cocción. Una vez llenos hay que ponerlos al baño maría cuidando que el agua no llegue hasta la tapa. 

Cuando termine la cocción dejaremos enfriar los tarros en la misma olla y una vez fríos comprobaremos que han quedado herméticamente cerrados

Antes de almacenar los tarros es aconsejable etiquetarlos con la fecha de elaboración, puesto que se deben consumir antes de un año.

Anímate a elaborar tu propia conserva y dale un sabor casero a tus platos.

A continuación te relacionamos una muestra de algunas de las recetas de conserva que puedes encontrar en nuestro recetario.

 

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